Homenaje a Pichon Riviere
"La siembra fue su tarea y nosotros sus discípulos seguimos trabajando".
Es precisamente nuestro testimonio como psicólogas sociales, convencidas de que el mejor homenaje que podemos rendirle es seguir trabajando e investigando sobre aquellos temas que él planteara desde una posición interdisciplinaria que lo llevaría a hacer el pasaje del psicoanálisis a la psicología social.
Suya fue la inspiración en la fundación de nuestro primer Centro, en 1974. No fundamos una escuela sino un centro de orientación y formación psicológica para la prevención de la salud y la ayuda comunitaria, lo que es hoy la Fundación Goecro. En nuestros primeros años él concurría a nuestras reuniones, y hasta su fallecimiento supervisó nuestras tareas como asesor. Nunca olvidaremos un psicodrama abierto dirigido por A. Mofat en nuestra institución, del que participó Enrique, un año antes de su muerte. La consigna era jugar al muerto: una parte de los participantes se tiraba al piso y los otros los iban a levantar; recuerdo que todos iban a levantarlo a él, pero él seguía tendido, no se levantaba; unos pocos tuvimos que salir corriendo a levantar al resto porque les creaba mucha inquietud estar esperando que lo rescataran. Pichon se hizo dueño de la situación, y nos sirvió para reflexionar sobre lo actuado. Fue durante esa experiencia cuando nos anunció que había hecho un pacto con la muerte: vivir hasta los setenta años. Esa fue también una enseñanza. Decía que para evitar que el miedo a morirse se convirtiera en una obsesión es mejor pactar con ella marcando hasta que edad uno quiere vivir y después olvidarse, de ese modo cada año que se cumple se apuesta por la vida.
En un reportaje del diario La Opinión del 13 de abril de 1975, le preguntaron si creía posible precisar la causa principal, común a la mayoría de las enfermedades mentales; "provienen de conflictos de los individuos con la sociedad", dijo, " y por supuesto que dentro de los conflictos sociales encuadro los familiares, en tanto la familia es la célula permanente de cualquier comunidad". Hoy sigue siendo vigente tal afirmación. En otro reportaje para la revista Análisis del año 1971 decía: "la labor del investigador social consiste en indagar las dificultades que cada sujeto tiene en un grupo determinado, que pueden ser su familia, la empresa donde trabaja, la comunidad a que pertenece"; “los miedos se alimentan en un clima de inseguridad socioeconómica; en particular esta inseguridad se refiere a la limitada oportunidad de ocupación, a los escasos ingresos, a la desocupación, la enfermedad y vejez".
Como se verá este reportaje podría haber sido contestado de idéntica manera hoy por la vigencia de la situación. Con la diferencia de que la psicología social pareciera ahora haber perdido autonomía como disciplina independiente, Incluso nos quieren quitar el derecho de llamarnos psicólogos sociales.
Otro de sus fecundos aciertos fue la creación de la técnica de los Grupos Operativos, producto de su tendencia a formar como punto de partida de cualquier acción modificadora el aspecto más importante de la realidad. Para Pichon el grupo es un instrumento de trabajo y un método de investigación, que cumple además una función terapéutica en los grupos de aprendizaje y más aún cuando es aplicado concretamente a un proyecto terapéutico.
Finalizando por donde comenzamos, diríamos que el mejor homenaje que podemos brindar a Enrique Pichón Riviere es continuar investigando, profundizando, enriqueciendo indagando su obra, que es una tarea inagotable.
Como herederos, a todos los psicólogos sociales nos cabe la responsabilidad de descubrir, despejar y desarrollar los muchos caminos que abrió su pensamiento y práctica médica en el campo de salud.
Lucía Balmaceda Mascialino Delia Martinez
Presidenta Secretaria
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